Economía circular: un modelo que va más allá del reciclaje.

Foto Economía circular

¿Por qué reciclar no alcanza para crear una economía circular?

El reciclaje es un proceso que nos permite aprovechar un material como recurso para fabricar nuevos productos, y lo reincorpora al ciclo de la economía; pero una economía circular es mucho más que una economía que recicla.

Mirar de cerca los desperdicios y problemas ocasionados por nuestro sistema actual; y visualizar sus posibles soluciones, será la clave para aproximarnos a un modelo circular y disfrutar sus múltiples ventajas.

Persona frente a un rompecabezas de economia circular

¿Te comerías tu lavarropas?

Seguramente la pregunta te parece un poco ridícula. Obviamente, si un electrodoméstico se te rompiera hasta el punto de ser imposible de arreglar, de todas las posibilidades de qué hacer con él la de convertirlo en alimento no entra en las opciones. El problema es que los residuos tecnológicos, los plásticos y demás materiales inventados por el hombre no sólo están fuera de nuestro menú: no pueden ser digeridos ni biodegradados por ningún ser vivo ni microorganismo.

Persona comiendo lavarropas

Pero, esto no es todo: muchos de los componentes de nuestra basura resisten por siglos a la erosión antes de descomponerse. Se calcula que algunos plásticos, en caso de ser enterrados, pueden resistir más de un milenio sin descomponerse. ¿Qué pasa si a esto le sumamos la contaminación de los suelos y el agua que generan algunos de nuestros residuos? Nos damos cuenta de que la acción humana genera mayores consecuencias negativas en la naturaleza que la actividad de cualquier otra especie.

En la naturaleza, la basura no existe: los seres humanos la inventamos. ¿Es posible que inventemos también la solución a este problema creado por nosotros? Tal vez para inventarla debamos aprender de la naturaleza, que sabe administrar todo lo que produce de tal manera que nada se desperdicie.

Basura es mentir

Slogan del Mes del Compostaje: Basura es mentir

Estamos en la tercera semana del Mes del Compostaje, que es una celebración sostenible orientada a buscar que nos replanteemos nuestra relación con la naturaleza y con nuestros residuos. Uno de los slogans de este evento es, justamente, “Basura es mentir”.

Uno de los conceptos más fuertes que buscamos hacer trascender en esta celebración es que en la naturaleza la basura no existe; y que, por lo tanto, no debería ser necesario “inventarla”. El ser humano es la única especie que fabrica, consume y descarta desmedidamente productos que el planeta no puede “digerir”; y que ninguna especie puede aprovechar.

Esto es una falencia de nuestro actual sistema económico: la economía lineal. Lamentablemente, seguimos ahondando en sistemas de producción que acarrean enormes consecuencias negativas: la acumulación de residuos, el agotamiento de recursos naturales, la extinción de distintas especies y la contaminación de nuestros ecosistemas, entre otros.

En el último tiempo se ha ido tomando cada vez más conciencia de la necesidad de cambiar de modelo, avanzando hacia una economía circular.

 

¿Qué es una economía circular?

Adriana Zacarías, la coordinadora regional de Eficiencia de Recursos para América Latina y el Caribe de ONU Medio Ambiente define el concepto de “Economía Circular” en estos términos:

“Básicamente, sería decir que tenemos que inspirarnos en la naturaleza en donde no existe el concepto de desperdicio. Todo lo que la naturaleza genera es un insumo o alimento para otro organismo. Pensemos en el bosque, las hojas de un árbol se convierten en abono para la tierra; un animal muerto, llega otro y lo come. Todo es un flujo cerrado en lo que todo fluye”.

Economia circular que es

Esta metáfora apunta a que busquemos cerrar los ciclos en nuestras cadenas de producción. Sólo así podremos poner fin a este esquema, donde la vida útil de los bienes que consumimos finaliza en un basurero o en el océano.

La economía circular se presenta como un sistema de aprovechamiento de recursos donde prima la reducción, la reutilización y el reciclaje de los elementos; de tal forma que no se generen desperdicios.

 

La punta del iceberg:

Una parte del problema de la economía lineal se ve a simple vista: Nuestros sistemas de producción no cierran el círculo. Esta observación pone el foco en el destino final de nuestra “basura”; pero este punto es sólo una parte de un problema mucho mayor. Si miramos más en profundidad, vemos que el “final del ciclo” no es lo único en lo que fallamos: en cada etapa de nuestra cadena de producción tenemos pérdidas.

Foto de una fábrica en un terreno contaminado

Observemos algunos de los problemas aparecen en las diversas etapas de la cadena de producción de una economía lineal:

1) Idea:

Como ideamos los productos pensando en vender más, aplicamos criterios de diseño poco sostenibles. Algunos ejemplos incluyen el uso de materiales contaminantes y/o difíciles de reciclar, productos con materiales mezclados que dificultan su disposición final, e incluso diseñar productos con obsolescencia programada. Esta última es una práctica muy común en artículos tecnológicos y en electrodomésticos; consiste en fabricar productos planificando que, luego de cierto tiempo, dejen de funcionar bien; para así asegurarse una venta del modelo más nuevo.

2) Materias primas:

La mega mineria forma parte de las prácticas de un sistema extraccionista

Son obtenidas mediante un sistema centrado en la extracción; el cual agota los recursos naturales. En términos generales, se usan pocas energías renovables, escasos materiales biodegradables, y no se incorpora mucho material reciclado.

3) Producción:

Está propulsionada mayormente mediante el uso de combustibles fósiles, y no se adoptan suficientes medidas para evitar la contaminación del aire y el agua en las industrias. También se generan residuos que no son aprovechados; por ejemplo, el scrap, que es el cúmulo de pequeñas porciones residuales de los materiales usados para producir.

 

4) Consumo:

Entre los consumidores está vigente la búsqueda de tener siempre “lo último”. No priorizamos la elección de productos locales y sostenibles. También nos falta aplicar mejor las 3R (reducir, reutilizar y reciclar).

5) Reciclaje:

El sistema de producción no está optimizado para que sea fácil reciclar, como resultado de todo lo anterior, sumado a falta de infraestructura. (A veces las regulaciones no ayudan, por ej: no hay ley de envases ni de responsabilidad extendida). Esto significa que, muy frecuentemente, el círculo no se cierra.

Acumulación de basura tecnológica

En una economía lineal, una gran parte de los desperdicios se deben a que cada piensa sólo en sus propios intereses.

Una alternativa integralmente mejor

Habiendo dejado en claro por qué conservar el sistema actual no es una buena opción, sólo queda dirigir la mirada hacia un modelo que corrija estas falencias: un modelo circular.

Foto con un diagrama de las ventajas de la economía circular

En una economía circular, todas las etapas están integradas y los actores están interconectados de forma de evitar los desperdicios y favorecer el aprovechamiento de todo lo que se produce. Así encontramos beneficios en todas las etapas de la cadena:

La economía circular recurre al diseño sostenible1) Idea:

Se diseñan los productos pensando en producir mejor. Para ello, se aplican criterios de diseño ecológico (ahorro de materiales, productos que sean reutilizables o biodegradables, uso de material reciclado en la producción, etc).

2) Materias primas:

Aplicando un sistema basado en la reutilización y el reciclaje se disminuye la presión sobre la extracción de recursos, dándole un respiro a la naturaleza. Se calcula que se podría reducir un 70% la extracción de recursos naturales en un sistema económico circular.

3) Producción:foto de Energías renovables

Apuntar a energías renovables, fabricar desde productos reciclados es más eficiente en el uso de agua y energía; y si se aprovechan los residuos de una industria como materia prima en otra se reduce la contaminación.

4) Consumo:

Cambiar la mentalidad, dejar de buscar lo último y buscar productos que duren. Priorizar la elección de productos locales y sostenibles. Buscar aplicar mejor las 3R.

5) Reciclaje:

Si producimos pensando en favorecer el reciclaje se calcula que podemos llegar a reciclar hasta el 90% de nuestros residuos.

Si esto es acompañado por regulaciones que incentiven el reciclaje el impacto va a ser enorme.

Un cambio colectivo que empieza con cada uno.

Aprendamos de la naturaleza, y busquemos desarrollar una economía circular con nuestras acciones de consumo responsable y concientización. Entre todos podemos hacer que los cambios personales se vuelvan sociales. Sigamos creando una cultura del aprovechamiento de los recursos: La basura no existe, no la inventemos.

Te invitamos a descubrir las acciones que realizamos desde Solución verde y Destino Sostenible para tener acercarnos más a una economía circular haciendo clic en los logos que figuran a continuación:

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