Reciclaje de metales

Ventajas y desafíos del reciclaje de metales

Reciclable del mes: Metales.

Las particularidades de reciclar metales

Reciclar metales trae enormes ventajas a nivel ecológico. Este material tan noble proviene de recursos no renovables; pero tiene la ventaja de poder recuperarse y reciclarse casi ilimitadamente. En este artículo descubriremos algunas particularidades de este material. Esperamos que sea una fuente de motivación para recuperar cada vez más metales y darles una nueva vida.

El mes pasado hablamos, tanto en este blog como las redes sociales, sobre distintos aspectos del reciclaje de plásticos. Este mes, nos enfocamos en el reciclaje de metales. Dentro de nuestros residuos domésticos, encontramos más cantidad y variedad de metales de lo que podríamos pensar a simple vista: Latas de conservas y de gaseosas o cervezas, las chapitas de alguna botella de vidrio, el papel aluminio, el termosellado de algunos lácteos, el revestimiento de aluminio de algunos packagings, las cápsulas de café (de algunas marcas, otras son de plástico); sumado a los metales provenientes de residuos tecnológicos (por ej. cables), y utensilios metálicos que descartamos.

Se calcula que los metales componen alrededor del 3% de nuestros residuos, aunque este porcentaje puede variar mucho de un lugar a otro. Algunos de los más comúnmente hallados son el aluminio, y los metales ferrosos (como el hierro, la hojalata y el acero). Dentro de la tendencia a descartar los envases después de usar su contenido, a veces se nos pasa por alto el potencial que estos recipientes tienen si aprovechamos sus materiales reciclando. Cortar el ciclo de reciclaje siempre trae consecuencias negativas; pero en el caso de los metales esto se ve acentuado por algunas de sus características.

¿Qué ventajas tiene reciclar metales?

Reciclar metales ofrece parcialmente una alternativa a la minería

Para empezar, reciclar metales ayuda a disminuir la demanda de extracción de los mismos mediante la minería. No olvidemos que estos son recursos no renovables, por lo que la actividad minera intensiva tiene graves consecuencias a nivel ambiental, al ir destruyendo el paisaje para alcanzar yacimientos cada vez más profundos, contaminar fuentes de agua cercanas, alterar paisajes, etc. Si bien por el momento no es posible prescindir de la extracción de metales, recuperar la mayor cantidad posible de los mismos ayuda a sustituir parcialmente los materiales vírgenes.

La producción de metales reciclados es eficiente y de calidad

Podríamos preguntarnos si a pesar de los posibles problemas causados por la minería, reciclar metales podría tener otro tipo de desventajas (por ej. Usar más agua o energía), inclinando la balanza a favor de la minería; pero la respuesta es “NO”. Ocurre lo contrario: utilizar metal reciclado para la producción de nuevos productos metálicos requiere menos consumo de agua y energía que hacerlo desde cero; aún en el caso de los metales que requieren grandes cantidades de electricidad en su proceso de reciclaje (ej. cobre).

Además, el metal reciclado no pierde calidad. El metal puede reciclarse infinitas veces sin perder sus propiedades; a diferencia del plástico P.E.T, que puede reciclarse hasta 5 o 6 veces, y del cartón, que en el mejor de los casos puede tener 6 o 7 ciclos de reciclaje y luego pierde calidad.

 

La longevidad del metal y la amenaza del óxido.

El metal es un material duradero y resistente; no por nada los metales han acompañado a la humanidad desde hace siglos. Este un material tan noble viene siendo utilizado por los seres humanos desde hace más de 4.000 años (algunas fuentes hablan de objetos metálicos elaborados sin fundición que datan de hace más de 8.000 años). Sin embargo, esto no quiere decir que todos sean incorruptibles: el óxido puede cortar este ciclo de reciclaje, privándonos de todas las ventajas del mismo.

Al quedar mucho tiempo a la intemperie, los metales están expuestos al clima, son erosionados por las lluvias y están en contacto con la humedad del suelo; lo cual causa que se oxiden. Las precipitaciones arrastran partículas de metal oxidado, llevando componentes tóxicos al suelo y las fuentes de agua cercanas. Tristemente, esto suele pasar cuando las latas, aerosoles, y demás residuos metálicos que descartamos en nuestra vida cotidiana terminan en basurales a cielo abierto. Cabe aclarar, que no hablamos de un poco de óxido superficial, ya que este se puede tratar, sino de cuando el deterioro es más profundo. Al llegar el óxido al interior de los objetos metálicos, estos ya no pueden recuperarse.

El material con un poco de óxido puede reciclarse, pero al llegar el óxido al interior se vuelve irrecuperable. ¡No esperemos a que los metales se oxiden para darles una segunda vida!

¿Somos parte de la solución?

Después de todas las ventajas dereciclar metales que hemos enumerado, y siendo que este ciclo puede ser infinito ¿No sería una lástima que nuestros residuos metálicos perdieran la posibilidad de reutilizarse por estar demasiado corroidos por el óxido?  Reciclando somos parte de la solución, tanto a este problema como a las demás desventajas mencionadas de producir metal desde cero.

En nuestro punto de acopio, Destino Sostenible, recibimos metales, y tenemos un espacio especialmente destinado para el aluminio. Te invitamos a traer tus residuos de metal a nuestras instalaciones para que juntos podamos prolongar su ciclo de uso.

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