La educación ambiental: una deuda con las nuevas generaciones

Manos de un niño o niña sosteniendo un globo terraqueo

La educación ambiental: una deuda con las nuevas generaciones

“Esto podría salvarnos”

Un tierno recuerdo de nuestro eco-evento del mes pasado.

En la primer edición del “Sábado Sostenible”, vivimos una experiencia que nos recordó que nunca hay que subestimar el compromiso de los niños y niñas con el medioambiente.

Grupo de niños y niñas frente a un punto de acopio de reciclables

Hace poco más de un mes, en nuestras instalaciones en Fátima (Pilar) realizamos, junto a Ecobotellas Pilar, un evento al que llamamos Sábado Sostenible. Fue un día muy importante para nosotros porque se juntaron la inauguración del punto de acopio de Destino Sostenible en nuestro predio, sumado al hecho de haber completado la primera carga de ecobotellas, la cual llevaríamos esa semana a la fábrica 4e Madera plástica.
Realizamos sorteos, transmisiones en vivo, recibimos muchos reciclables y compartimos una hermosa tarde de sol con personas comprometidas con el medio ambiente; pero mi mejor recuerdo del evento fue, sin dudas, la participación de un grupo de niños y niñas que vinieron al Sábado Sostenible.
Un grupo de madres se organizaron para traer a sus hijos al evento, de manera que pudieran encontrarse con sus compañeros de clase en un ámbito de aprendizaje y concientización (sin desatender los cuidados necesarios: barbijo en todo momento, uso de alcohol en gel, etc). Las chicas de Ecobotellas Pilar aclararon sus dudas sobre el armado de botellas de amor y el reciclaje de los plásticos; y todos nos sorprendimos de su curiosidad y de la atención que prestaban.
Los veíamos fascinados escuchando y haciendo montones de preguntas, con esa cualidad tan admirable de la infancia: ni por un momento se cuestionaron si eran demasiado pequeños para hacer la diferencia. Al terminar la explicación de las chicas de Ecobotellas pilar uno de los chicos dijo asombrado y esperanzado “¡Esto podría salvarnos!”
¿Y por qué no pensar así? Había un container de 20m3 frente a ellos, que se terminó de llenar con las ecobotellas que ELLOS armaron; a sus ojos, era una prueba innegable de que estaban salvando al mundo. Tal vez si aprendieramos más de ellos, podríamos realmente revertir algunas de las amenazas ecológicas más inminentes.

La juventud y el medioambiente

En las proximidades de la vuelta a clases, aún no contamos con una Ley de Educación Ambiental.

Se acerca el inicio de un nuevo ciclo lectivo, y en medio de la incertidumbre respecto de la modalidad de cursada y las precauciones para cuidar la salud de los estudiantes, una vez más pareciera haber sido postergado el proyecto de incorporar educación ambiental en las curriculas de los colegios. En las inmediaciones del Día De La Educación Ambiental, que se conmemoró ayer, aprovechamos para atraer la atención a esta cuestión que consideramos sumamente importante: la necesidad de establecer un plan para formar a los jóvenes en el cuidado del planeta.

Niños sembrando semillas
Enteblar un vínculo saludable con nuestro ecosistema es un punto clave en la formación de las nuevas generaciones; y los niños incorporan con gran facilidad estos conceptos ¿A cuántos nos ha pasado de sorprendernos de escuchar a un hijo, sobrino o hermanito hablar desenvueltamente sobre cuestiones ambientales, contarnos angustiados sobre las especies en peligro de extinsión o retarnos por no cerrar rápido la canilla al lavar los platos? Muchas veces son ellos quienes educan a sus padres. Por eso, el fundador de Ecohouse Global, en una nota recientemente publicada declara lo siguiente:
“La educación ambiental es la herramienta más poderosa de transformación socioambiental. Es un pilar estructural para evolucionar conjuntamente hacia una matriz socioeconómica colaborativa, del bien común, solidaria, autosuficiente, regenerativa y circular.”
No nos desliguemos de la responsabilidad de reclamar cambios positivos en nuestras instituciones, o informarnos y educar en nuestras casas; y, sobre todo, no subestinemos a los jóvenes. Hay iniciativas de peticiones que buscan impulsar cambios a nivel de políticas estatales (por ejemplo, podés firmar esta petición de change.org); pero, niemtras tanto, siempre podemos formarnos y concientizar a otros (sin importar su edad) en el respeto por el ecosistema.

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